PROCESO JUDICIAL VERSUS PROCESO MEDIACIÓN

Poco o nada sabemos de la posibilidad de acudir a otros métodos para resolver nuestros conflictos con los demás. Tan sólo en estos tiempos recientes empezamos a oir hablar de otras posibilidades.

La familia, tan importante para nuestras vidas a la que nos unen  lazos de afectividad de una gran fuerza, nos pone en situaciones muy díficiles cuando hemos de resolver problemas que implican acudir a los tribunales.

Así, las situaciones de divorcio, herencias, sucesiones, filiación, incapacitación, negocios  familiares, al acudir a los tribunales, pueden ver sus  relaciones  contaminadas  por la propia esencia del proceso judicial en el que es muy dificil dar satisfacción a todas las partes por igual.

El procurador en estos procesos, como en otros de índole muy distinta, actua en nombre de la parte como representante legal  de la misma ante el Tribunal. Actua por mandato expreso de una de las partes y lo hace como vigilante y guardían de sus intereses garantizando que se cumplan las leyes a lo largo del todo el proceso. Acompaña a la parte o partes a las que representa a lo largo de dicho el proceso, y lo hace de forma silenciosa y  diligente.

El procurador en la labor de acompañamiento y conocedor de los problemas a los que se enfrentan las partes en aquellos procesos donde la familia se ve involucrada aprende tambíen de las emociones que en las esperas de los pasillos afloran de manera inevitable.

Desde mi experiencia, y  debido a  la obligatoriedad de mi presencia en los distintos  procedimientos  he aprendido que es más gratificante y satisfactorio  para las partes  intentar siempre un acuerdo fuera de un proceso judicial en el  que todos ganan,  ya que esos acuerdos han sido elaborados por ellas cumpliendo la legalidad.  Estos procedimientos  alternativos a la vía judicial para resolver nuestros conflictos son los procesos de mediación en los que las partes acompañadas de un tercero conseguirán resolver sus controversias por sí mismas. No hay que tenerles miedo ni desconfianza, esos acuerdos pueden ser llevados al tribunal, a través de la figura del procurador, para que el Juez otorgue legalidad a los mismos y así, en caso de incumplimiento por alguna de las partes, pueda ser solicitada su ejecución ante un Tribunal.

Acercaros a la mediación, a su magia, no os defraudará.    Elena Galán Padilla. Procuradora y mediadora familiar.

 

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